Yo no soy Audrey Hepburn [78]

Yo no soy Audrey Hepburn

Sonia Betancort

 

Yo no soy Audrey Hepburn

Put the blame on Mame, boys

GILDA

Yo no soy Audrey Hepburn.

No me detengo en tu salón durante años

en un cuadro con marco triste y cristal roto.

Ese cristal inaguantable

que reproduce la leucemia del amor,

esa grieta uniforme, extravagante,

que se agranda con el tiempo

sin que nadie la toque.

 

 

Ese tajo que distorsiona los labios de la imagen,

esa imagen frente a la que dos se besan

y que va deshaciendo sus bocas

atravesadas por una enorme guillotina.

 

 

Yo no soy Audrey Hepburn.

No aparezco en tu infancia como una actriz de los cincuenta,

ni tomo tu mano frente a tu casa oxidada,

llevando hasta el olvido tu barrio tan doliente

de las afueras de esta ciudad.

 

 

Yo no soy esa fotografía, ni el álbum de esas fotografías,

ni las canillas abiertas de un libro cuyas gotas

no son más que palabras indiferentes

que nadie verá hasta que hayamos muerto.

Yo no soy la reina de nadie, ni la princesa Cinderella,

ni la cama redonda de un hotel de las Vegas

donde enamorarme tres noches seguidas

de tres muñecos sabelotodo.

No tengo una casa en Roma

ni huyo a caballo en una película

rodeada de mansiones verdes.

Yo no sé cantar. Ni sobrevivir a una guerra.

Yo no sé vacunar a cien niños de Somalia

ni ver cómo se mueren mis hijos.

 

 

Sin embargo tú, estúpido,

prefieres acostarte con Gilda y te levantas conmigo.

Tú, insoportable domador de mi ego,

te levantas teniendo en la mano

el cuerpo que inventé para el imán.

Y todavía me parece ternura eso que haces,

muchacho inoportuno,

cuando desnudas a esta niña con las uñas pintadas.

 

 

Yo no soy Audrey Hepburn, no soy la fanny face,

la sonrisa perfecta, ni la alquimia, ni el verano.

No soy la felicidad ni la musa de ningún perfume,

ni hablo francés, ni me casaré nunca.

Pero he logrado amarte antes de mi boca,

y créeme que cuando por un escaso minuto

la tibieza de ese amor

recorta ciertas fotografías de su marco,

cuando logro des-disfrazarme,

 

interrumpir el dramatismo del cristal roto,

cuando me entrego a la escena de salir de mí,

si supieras que sí, estúpido, si supieras que sí.

Si supieras quién soy. 

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