Paul HOOVER [76]

Paul HOOVER

Poemas

Poeta Norteamericano participante en el

9no Festival Mundial de Poesía de Venezuela

Traducción de María Baranda

 

 

Corazón

 

Las cosas simples como el pan

no puedes ni pensarlas.

 

La lección de la piel tocando la piel,

la lección de la tierra girando en la oscuridad,

la lección de las cosas como son.

 

La mente se desploma bajo el peso

de tanto pensamiento. Casi es trágico.

 

El camino no piensa en la distancia.

El camino sólo es el camino.

 

Las palabras no nos piensan,

palabras en la mesa entre otras carnes,

palabras como el paso del verano.

 

Con sus vestidos de organdí azul

los policías están eufóricos.

 

Transparente e irreverente

la ancha cara del relámpago

se lanza hacia la superficie del agua.

 

El siglo está lleno de historia

y de las peores intenciones.

 

Las peores de las peores intenciones,

y todo lo que puedo beber últimamente

es esta puerca agua bendita.

 

 


El molino

 

Esta es la tarde cuando un pájaro anida en un sombrero

dejado en la calle por un hombre que vuela, un hombre de mundos y pasión,

de niebla y vitela

y de esculturas que acechan cuando no estamos mirando, esta es la tarde.

 

Este es el momento cuando pasa el tráfico tal y como le he enseñado a pasar,

porque he aprendido la manera, este es el momento.

 

Este es el sitio donde fue inventada la nieve.

Este es el pueblo sobre el que cae: hay tres casas

con luces de plástico a la entrada, un hombre que toca a su mujer

como a ella le gusta ser tocada –no importa qué cálido, siempre hay nieve–

y está la mano que hace girar el mundo, este es el sitio.

 

Esta es la vida que me mantiene despierto por la noche,

su piel y sus distancias, y este es el tiempo con su pie en la grieta,

incapaz de moverse aunque esté pasando, esta es la vida.

 

Esta es la hora en que el crimen fue cometido:

este es el primer motivo que observa. Este es el río que ahoga

y esta una sombra corrupta que lava sus manos, esta es la hora.

 

Este es el pez pequeño que se come al grande. Este es el hombre

que vive junto a las vías del tren; y este es el tren pasando.

 

Este es el molino donde el grano era convertido, este es el grano

inacabado, y este es el lecho vacío del arroyo

que antes hacía girar la rueda del molino, este es el molino de la ausencia.

 

 

 

El camino

 

Mi padre me soporta.

Con su gorda y blanda biblia

me golpea y me golpea.

Avienta las ovejas hacia mí,

todo el cardo y las espinas

y aún así cada tarde

debo lavar sus pies en la corriente.

 

Sólo la muerte puede llevárselo

con sus manos del tamaño de las de un niño,

sólo la muerte a su manera.

 

Ahora duerme en la dulzura.

Desaparece y aparece

como al gato que jamás miras.

 

Qué seguido lo veo

al fondo de un café,

un dios menor con lentes para el sol

comiendo su espagueti ­–

algunas tiras en sus hombros

e incluso en su cabello.

 

Nada es cierto

ni siquiera lo incierto.

 

Y mi madre siempre pasa,

con su sabor a otros sabores –

de papel, abejas y de lo agudo.

Algo en ella es tan sólido

tan fácil de retener en la mente.

Pero puedo sentir cómo se quiebra.

 

Espero y espero, sólo con la velocidad para quedarme

en caminos que se curvan hacia la blancura.

Mis padres caminan tan rápido como pueden,

sus sombras vuelan detrás de ellos,

pero siguen alejándose.

 

Hay soledad en los pasillos de un palacio

donde los turistas portan sus caras.

Hay soledad en la razón.

Pero sobre la colina verde todo es presente,

Cualquier tipo de lenguaje, ¡justo detrás de la oreja!

 

 

La intención y su materia

 

Mi padre está de pie en un trigal

con su espalda hacia mí. Está atento a la distancia

y al sonido de la tarde que comienza.

Si se voltea ligeramente, me quedo sin su cara.

Me gusta verlo mirar pasar las altas nubes

en las formas de los carros que maneja.

 

El trigo es verde. Es el comienzo del verano.

¿Cómo puedo mostrarte este trigo furioso

latigueando sus sombras, formando el hueco en el terreno

y luego recomponiendo enteramente su figura?

 

Su espalda es demasiado larga para la camisa que usa

y la camisa es demasiado azul –de una oferta

del tipo que se desliza de los ganchos.

 

Es un lugar secreto en algún sitio de Ohio

que alguna vez fue confundido con España.

Los campos son tan planos que debes de pararte de puntas.

Es todo lo que puedo decirte.

 

Esto es lo que me intriga: dos veces tomé su foto,

una can la cámara, otra con mi ojo.

Es el ojo el que recuerda.

 

Él pasa a la imagen, a la memoria.

Ahora puede morir y ser feliz, sus ojos plenos,

la cámara también, sólo el paisaje ansioso.

 

 

Comments are closed.