[71] Jesús MUNÁRRIZ

HABLA UNA AYUDANTA DE COCINA JUBILADA

Jesús MUNÁRRIZ

Pasé toda mi vida

pelándoles las gambas a los ricos,

sacando los guisantes de sus vainas,

limpiando calamares bajo el grifo,

arrancando el rabito a los fresones,

colocándole la guinda a los helados,

batiendo claras hasta hacerlas nieve,

abrillantando vasos con un trapo,

sacándoles el lustre a las perolas,

envolviendo los huesos para el perro,

vaciando los cubos de basura,

picando ajos bien troceaditos,

llorando lagrimones de cebolla,

ligando interminables mayonesas,

quemándome en aceite de los fritos,

sacándoles las tripas a los pollos,

quitándoles la raspa a las anchoas,

dando con estropajos a los cubiertos,

planchando servilletas  manteles,

manchándome las manos de alcachofa,

 

pelando toneladas de patatas,

escaldando millones de tomates,

troceando infinitas zanahorias,

dejándome las manos en el horno,

dejándome los años en el fuego…

Así gaste mi vida,

al servicio de la glotonería

y el placer de los otros.

Nunca fui bien pagada

y pasó mi trabajo  a las cloacas

en veinticuatro horas.

Ahora me han jubilado. No hago nada

porque nada se hacer fuera de la cocina.

Han quedado sus grietas en mis manos

Y no se si en mi alma.

Fui un pequeño eslabón en la cadena

de la felicidad, esa palabra

que tan bien suena y que yo no usé nunca.

Era mi oficio, no tenía otro.

Era mi vida, no tenía otra.

Vosotros, los más jóvenes, no caigáis en la trampa:

que no os la robe nadie.

 

 

 

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