[67] Humberto VINUEZA

Humberto VINUEZA

 

 Poeta ecuatoriano, invitado al 9no Festival Mundial de Poesía de Venezuela,

17 al 23 de Junio 2012

 

Tus más recientes poetas tienen nombres de nueces o flores, inolvidables y estrambóticos para mi oído. Te mando besos

Carmen Boullosa

 

EL POETA LLEGA muy temprano

o demasiado tarde

cualquier clave del azar lo descamina

en dirección difusa

 

su hacer se convierte en algo

más que explosión nerviosa del suceso

más que voracidad de contacto

con la nuez del enigma desnudo

el poeta remienda su tropo cada día

represa un torrente de preguntas
y de toda respuesta que se torna otra pregunta

en el extremo más remoto de la totalidad verídica

o del simulacro del conjunto de todos los totales

 

oye a las esferas cantar en medio del bullicio

y pone la existencia y la cordura en riesgo

por la huella de la idea que la sangre refleja

 

la suma de todos los poetas

se condensa apenas en la primera vértebra

del hombre iniciado como verso

 

su meta ondea en la forma de hilvanar

los intervalos de un presente con otro

de estar despabilado

o soñoliento en situaciones intermedias

y de memorizar la voz del ventrílocuo

en su desquiciado dominio

 

el poeta llega muy temprano

nunca a tiempo

desmedidamente moroso

diferido.

 

LA MÚSICA REMEMORA el silencio
pese a que no deja de sonar

en el corazón del mundo

el pájaro alude a la quietud
mientras saborea su autonomía de vuelo

el deseo rasga la identidad

pero la transición la organiza

 

la audacia se enfrenta a lo imposible

mas se arroja de hinojos ante la ternura

 

la palabra insinúa el silencio y la noche
en el preciso instante en que una voz la dice

el amor está hecho de encuentros
aunque su destino sea la huida

 

una cosa habita más de un sentido

un sentido resiste más allá del sinsentido

y más acá del texto que está por escribirse

o de la reserva de memoria ajena a toda búsqueda.

 

 

 

LA LLUVIA PONE a prueba las virtudes

de quienes atravesaron ida y vuelta el inframundo

 

mas los saldos cesantes de persona

ya son arcilla entre manos hábiles

y la palabra delata olor a posteridad

o tentación de arraigo

 

no es suficiente creer en el ritual

de la confesión y el enredo

del compás sanguíneo y la pericia

de las formas que mueven este paso

y del íntimo gesto que las junta

sino compartir el arrastre de durar

y ser más vuelo nupcial en todo tiempo
menos mortales en lo insondable del principio

más terrestres sin ningún augurio

sobre todo sin ningún augurio

 

la ceniza es una sola.

 

EL GATO NEGRO se acerca al precipicio

se da vuelta mirándome con sus ojos siderales

y la ternura de sus garfios inicia el juego

con un ovillo de palabras del tamaño de la Tierra

haciéndola rodar como si fuera un roedor indefenso

 

predar predación predatorio

son voces de remota desinencia

 

el instinto del gato se libera de su designio

–jugar a la cacería no es lo mismo que cazar–

y el ovillo de lenguaje es zarandeado

de un lugar a otro del universo felino

 

juego de incitación y embriaguez:

tentadora cada palabra que simula

inseguridad dentro del ovillo

siendo un decir
seductora seguridad –pero más siniestra–

la de quien finge no insinuar ni ejecutar

ningún amago de peligro mientras juega

 

ovillo y gato desaparecen cada uno

con su rol en el trance de cesura y sutura

a una escala tan distinta como distante

en la mirada de las letras

la mirada unánime de todos los sentidos

la mirada que se crea en la florescencia

del escenario transparente

 

entre el lenguaje de vivirme

y las personas que soy

desde el silencio escribo.

 

 

MIL FORMAS Y UNA

 

recostada ante su propia revelación

pretende adivinarte

 

se sostiene en la escena encantando lo real

extendida cuan elástica es sobre el candor del predicado

 

a contraluz de tu libido ansía conocerse

jamás está totalmente donde ama

 

no siempre es para sí un ser

a veces para alguien ni es siquiera

porque al instante se disipa en un destello

 

se configura pareciendo lo que no es

y dejando de ser lo que parece es

la metáfora que es

 

cuando se va no termina de a medias irse

y al volver anticipa biombos remotos

 

se modela diestra ante el sigilo

del orden que desnuda

o viste a su primera persona y a sus otras personas

 

sólo el enmagado o embrujado

la imagina mundo concurrente

aríbalo despojado de toda magnitud o sospecha

alma de múcura desde el vino

espejeo de vasijas en muslos y senos

 

sus formas se escuchan y se palpan

con hormonas en esencia

y se lee el hechizo de su ritmo desde la promesa

de amparo en su expansiva orogenia

la fascinación ante cada pálpito de sentido

que insistente interroga para encolmenarse

 

su fiesta suele ser el desenlace de la espera

de la primera y la última alegría o de la víspera

de la idea de su cuerpo y del cuerpo de la idea

sobre el propicio límite del vínculo

 

fugaz lo inverosímil entre dilema y certeza.

 

 

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