[59] Jalea de MANGO

JALEA DE MANGO A LA BELLA BELLA
Enrique Hernández-D’Jesús

Es curioso analizar el movimiento de la belleza. En el presentimiento la contemplación se organiza y se ajusta al espejo del alma. El alma analiza el movimiento de la belleza, y su banda en escena es inagotable, se transforma en contrario, ese contrario peligroso. Adorable en conceptos, tranquilo y sereno en la sombra de sus pensamientos. Así la belleza al conocer sus contrarios deja el testamento de sus costumbres. La costumbre de la belleza en el equilibrio de la fealdad.

Dió el alma a quien se la dió
El cual la ponga en el cielo
y en su gloria
y aunque la vida murió,
nos dejó harto consuelo
su memoria

Jorge Manrique

Bella locura de la razón. Pues de la locura sólo se conoce la belleza, la bella locura de la belleza. Accesible la belleza hostiga con su ironía, con la tentación, en el destino. Es el acontecimiento del profeta, la mirada de la armonía, el encaje del desorden, la rienda suelta del refinamiento. Y para Modigliani era un lugar común la belleza. Y para André Breton un vaso comunicante, y el salvaje místico de Rimbaud la sentaba en sus rodillas. Y las Venus desnudas fueron vestidas y convertidas en mujeres hermosas, vírgenes, vírgenes con niños, puras, con sus ropajes puros, agradecidas de no seguir sintiendo frío. El mármol les hizo el milagro de su aventura, los rostros resurgieron a la vida, y los senos pasaron a ocupar el puesto cegado a la imaginación. Y las maravillas que Dios deja en la desnudez del paraíso son transformadas por el pecado original. La serpiente tentadora y el fruto prohibido logran que el hombre se cubra. Así comienzan los pecados, y la belleza sufre su primera caída, y los pecadores comienzan hacer de las suyas. Caín envidioso mata a su hermano, y huye, y la sangre humana corre por los bosques, praderas, ríos, vientos, y entonces Noé construye el Arca, y monta las especies y los animales, y es cuando desciende del arca que se conoce la primera borrachera de la humanidad.

 


La uva comenzó su belleza de enloquecimiento, hasta el punto que todos quisieron alcanzar el cielo y construyen la Torre de Babel, y la torre cae no por su altura, sino por confusión. Y de confusión en confusión la belleza siguió andando. Los pájaros volaron, la influencia rectilínea de los sentimientos inventaron el bolero y circunstancias misteriosas formaron tempestades y el simbolismo inquietó los profundos encantamientos y las meditaciones, y así fue que de un apretón de manos volvía a establecerse el tiempo necesario para los soñadores. Era el majadero tiempo de los romanceros, de los fabuladores, de las veladas, de los sonetos, y de los trovadores, organizados por mucho tiempo en la pasión, en las largas aventuras como viajeros, y se trataba de saborear el paisaje colgado en los ojos, los balcones cubiertos de espinas, el humo ligero y la neblina espesa que cubría los altos muros donde tenían escondidas a las hermosas doncellas. Así que la naturaleza recortó la belleza, fatigó la melancolía, levantó la mejor carta del animal, es decir, levantó los dominios del mito. Y al diablo con el diablo, la incredulidad llenaba la tentación, el objeto iluminado de la vida. Y Rubens y Renoir las dejaron al desnudo a la orilla de los ríos, en los bordes de los precipicios formados por la espuma de los lagos y en la divinidad olímpica. Y el velorio del tamunangue ofrecido a san Antonio, donde se baila ejecutado por parejas de hombres, se canta:

A la bella bella
a la bella
A la bella bella
bella vá

Y el énfasis expresivo se incorporó en las vivencias del mundo, lo espiritual, la alegría, las guerras, la suerte del pensamiento, los procesos de carácter divergentes, formas pictóricas, las ciencias naturales, los descubrimientos, las técnicas, la industrialización, lo dinámico, la seducción, producirán la belleza polémica. Es la necesidad del encuentro interior, de la lucha amplia con las ideas, de las intensas crisis, de la álgida movilización de los sentidos, el estilo de las formas. Y la forma tendrá señorío. Y para un Goliardo que era más fiel a la luna, sus versos eran así:

He tomado la decisión
De morir en la taberna;
Que el vino esté cerca de mis labios
Al separarme de la vida;
El lo hará clamar a los ángeles
con alegres palabras:
¡Dios altísimo concédele a este borrachín
La gracia y la absolución!

 


Los ingredientes y la preparación:

13 Mangos verdes, 1 Mango pintón, Papelón.

Poner a hervir los mangos hasta que se abran las conchas. Dejar reposar (enfriar). Raspar con una cuchara la pulpa de la cáscara y de la semilla. Colocar la pulpa en una batidora, y dejar batir hasta que se ponga blanda. Agregar papelón al gusto (procurar que quede acidita).
Ojo: que no caiga cáscara pues pone amarga la jalea.
Se come con queso provolandino
JALEA DE MANGO
Versión Gina

Después de colar los mangos, se ponen de nuevo en el fuego (olla de presión), revolver con una cuchara de palo y agregar azúcar.
Cuando esté hirviendo (haciendo burbujas) bajar el fuego y seguir revolviendo hasta que se despegue de la olla con la cuchara.
Retirar del fuego.
Dejar enfriar.
Refrigerar.

DAMA ANTE EL ESPEJO

Como en un narcótico la droga,
lenta, disuelve ella en el espejo
su figura cansina, clara y fluida,
y derrama toda su sonrisa.
Y aguarda a que el líquido aparezca;
sumerge entonces su cabellera
en el espejo, y los maravillosos
hombros brotan del vestido,
bebiendo muda la imagen suya.
Bebe cual amante en la embriaguez,
Desconfiada, saboreando, y llama
a la doncella sólo cuando
del espejo en el fondo encuentra los muebles
y las vacilantes luces de una hora tardía.

Rainer Maria Rilke

 

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