[44] ARROZ CON HONGOS Y CHAMPAÑA

ARROZ CON HONGOS
Y CHAMPAÑA

Enrique Hernández-D’Jesús

En Verona los Capuletos y los Montescos se peleaban. De esa
situación salió el amor de Romeo y Julieta. En una versión
encontrada en Padova, en 1593, cuatro años antes de que se
publicara y se representara por primera vez el drama de
Sheakespeare, el final era distinto. Julieta después de muerto el
conde Paris y de verlo rezar y llorar su muerte, y ver a Romeo como
se envenena a sus pies, sigue bebiendo del licor que le dio el Fraile.
Y luego se escapa con el Fraile. Y recogen la carta que no llegó. Se
van lejos y lejos. Amándose de árbol en árbol, debajo de las matas
de plátanos, encima de las auyamas, de las dos tortas de manzana
mal cortadas, de las borracheras del Fraile, de sus impertinencias y
malos hábitos. En esos parlamentos ella no se desespera, ni se quita
la vida con el puñal de su amado. Nada de eso. Ella se va con el
fraile. Tenían conflictos y agradables momentos. A Julieta le daba
hambre y al Fraile le daba hambre y comían. Caminaron por la orilla
de los ríos, se abanicaron entre el final de la tarde y el de una espina
que se clavó Julieta y quedó en su dedo gordo por más de cuatro
meses. Cuando descubrieron los mejores instantes, el Fraile
prometió colgar sus hábitos. Era para que cualquier corazón se
rompiera, para que los ojos se llenaran de perturbaciones, también
era una historia triste, desgarrada. Pero bien le valió la pena a Julieta
escaparse con el Fraile.

 

 

En 1592, cinco años antes de que se conociera este drama, moría San
Juan de la Cruz. El ya había escrito:

CANCIONES ENTRE EL ALMA Y EL ESPOSO

Esposa. -Apártalos, Amado,
que voy de vuelo.

Esposo. -Vuélvete, paloma,
que el cielo vulnerado
por el otero asoma
al aire de tu vuelo, y fresco toma.

San Juan de la Cruz, un santo santificado por el Papa
Benedicto XIII, creador de los Carmelitas Descalzos. Autor del
Cántico Espiritual, fue visionario y presenció estos amores.
Don Alvaro e innamorato di Leonora de Vargas, figlia del marchese
di Calatrava, e la fanciulla ricambia il suo amore.

 

 

El Fraile se ha enamorado de Julieta Sorpresiva, hija, igual, y
como en La Fuerza del Destino, Leonora se refugia en un convento,
y Don Alvaro la busca, y tiene un duelo también. Aparece don Carlo,
su hermano quien jura vengar la muerte del padre y la traición de la
hermana. Y se disfrazan todos, y huyen. Julieta jura vengarse de la
cachetada y de la patada que le dieron por las nalgas. Ella encerrada
en su convento, piensa, si es con un cuchillo que lo hará, le gustaría
ver al Fraile durmiendo y cortarle su sexo, después cortarle la barba,
pero le da miedo el cuchillo. Su amor es más grande. Por eso escapa.
El Fraile se asoma a la ventana. Se asoma a la ventana para ver
cuando regresa Julieta.

 

 

San Juan de la Cruz, su religiosidad, su misticismo nos lleva a
ese texto erótico:

NOCHE OSCURA

En que canta el alma la dichosa ventura que tuvo en pasar por la
OSCURA NOCHE DE FE, en desnudez y purgación suya, a la unión
del Amado.

1.
2.
3.

En una noche obscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya en mi casa sosegada,
a oscuras, y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada
estando ya en mi casa sosegada;
en la Noche dichosa,
en secreto, que naide se veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

 

 

 

4. Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde naide parescía.
5. ¡Oh Noche que guiaste!
¡Oh Noche amable más que la alborada!
¡Oh Noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
6. En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba
7. El aire del almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
8. Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado:
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.


Los ingredientes y la preparación:

300 gramos de arroz
2 zanahorias
curry madras
½ kilo de hongos frescos
un manojo entre perejil y albahaca
soya
6 cucharadas de crema de leche
½ botella de champaña

Se sofríe el arroz el arroz con siete cucharadas de aceite de
maíz y se le agrega el curry (a gusto).
Se pican las zanahorias en cuadritos muy pequeños, también el
perejil y la albahaca. Se agregan.
Después que esté todo crujiente se le pone medio litro de caldo de
cabeza de conejo. Le incorpora el arroz y lo mueve con tenuidad.
Cuando se vaya secando, le agrega cinco copas de champaña. Espera
hasta que llegue al nivel del arroz. Baja el fuego. Lo cubre con una
tapa fuerte cubierta de un paño para que absorba el vapor.
Aparte en una sartén se sofríen los hongos cortados. Los hongos hay
que lavarlos bien con jugo de limón. Cuando estén listos le añade la
soya (a gusto). En una cacerola adecuada se pone el arroz, los
hongos y la crema de leche. Se revuelve. Y se come, lo hacía Julieta
y su Fraile en los mediodías de primavera.

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