[41] SIAMO NELLE BAMBOLE

SIAMO NELLE BAMBOLE
Roma, 1980
Enrique Hernández-D’Jesús

Yo me jugueteaba por toda la casa
en el patio
sobre los árboles
en los rincones empolvados
Encima de las camas
en la bañera con espuma
yo me jugueteaba
y hacía la vida de muñeco

 

 

Entre alegres recuerdos y vientos
recorría la casa
cuyo rumor perfumado permanece
alrededor de la nostalgia
y de las pocas cosas amorosas de la memoria
Se enredaba en la imaginación
en el placer de los años
en la experiencia
perteneciendo a una suerte de lo femenino
para volver al registro del rostro de la gente
No tiene la satisfacción del olvido
Sólo en el fondo del pensamiento le queda
la presencia de la vida
Es fácil no congregarlo en lo habitual

El pasea entre los jardines
visible y recuperado de la muerte
Alguna vez servirá de revelación
Por estas razones prefiere
comparar la noche con el mar
los patios con el olor del caballo
el tiempo con el desorden
los árboles con los suspiros
y comprende la forma de la palabra
Pero se confunde en la naturaleza
Se llama perfume
Es original
Cambia la sonrisa
Apenas sale y dedica la elocuencia a las cosas
Ha encontrado el nombre de la noche
la llama amor
flor
La madera sí que la conoce bien
cálida huésped
tolerable del fuego y del sitio acostumbrado
Descomedido y sorprendente en los ojos
contempla lo dedicado y las ataduras
y como todo animal adultera el espíritu
a Emiliano

De otro modo concede las costumbres y los juegos
A cambio falsifica la fortuna
Acertijo siempre de ángel
Afortunada alma de estancia
Desvestida inocencia
Despojada del tiempo
Sutileza para adornar la niñez
Desorden en la felicidad de la muerte
Fábula desaparecida en el alma
El remueve en los muebles el origen
La naturaleza se abandona a sí misma
Ha estado robada de la tierra
Queda la soledad de lo viejo
y el silencio
y los trasvestidos de cabras
Aparte de la muerte no hay más esperanzas
La vida La vida


Para provocar la muerte el tiempo
detenía la melancolía
Se enredaba con el sueño y la ternura
¿Conoce usted este espacio?

 

Sólo tenia un viejo gato
Los ángeles tienen sed
Atiende la profecía en la lucidez de la muerte
Después brota en la sequía
y transforma la derrota en lo maravilloso
Pierde la palabra
Al deseo lo persigue con cierta pereza
No sospecha de los riesgos

Busca distintos abanicos
No quiere pronunciar ni una sola palabra
Tampoco la escribe
Piensa que correr riesgos
le puede ocasionar problemas
Pero busca distintos abanicos
El viento que corre por la casa
mantiene la postura del viajero
a Mary Flor

 

Con desmesura triunfa en las pasiones
En términos contradictorios ocupa el lugar
Lo que constituye una pobreza del secreto
La coherencia se aplasta ante la naturaleza
Opuesta a la soledad ultraja
el suelo y la celebración

 

A fin de detener el instante
compone la función de la sombra
Se alía al silencio
al lugar común
Entre uno y otro busca la raíz del erotismo
evoca el sonido
Se habitúa a la sorpresa
y lo único que pretende es detener el instante


Surge del sentimiento
y sin ninguna intención
le interesa convertir
el personaje en el sueño de sus ojos
De particular conocimiento se atribuye
toda finalidad
para conquistar el cielo
en lo encantado

 

Melancolía
en el espacio de los objetos
Hasta aquí descansa en la acera
lejana de las cosas
y de la angustia
Y tiene la duda como tantas noches
si este pedazo de tiempo
se apoya en las formas primitivas

 


Se la escapa la distancia
Y aparece al alcance de un mundo imaginario
De un juego que refleja confusión
Y atrevimiento de un alma libertina
a Darío Puccini

 

Sólo le queda tener claridad de estas limitaciones
y estar en armonía con los ángeles y el espíritu
A pesar del instinto ilumina las separaciones
la voluntad de rodear los fantasmas
lo animal del cuerpo
deja la admiración por las plumas
la fiera anterior

 


Participa del obstáculo
para destruir restos
cambios
y placer
Los privilegios siguen el pensamiento
al eterno infierno

 

Proclama la dureza
y esa suavidad para desempeñar este descanso
en la piedra
Se distingue entre el placer inagotable
y un rasgo del sufrir ajeno

 

 

 

Sucede que en estos lugares desaparece rodeado de pensamientos
Se repite con temor y al cabo de cierto tiempo cambia de
formas Envejece en lo sagrado y en el infierno
Si no fuese por la distancia los ojos
los tendría cerrados
entre la presencia reconocida por el abandono
detrás de ello aparece luciente la lejanía
Separada del Tic Tac de un viejo reloj
ruido que crea armonía
despertando en las paredes
entre los espacios de los pequeños clavos que
están solitarios y sujetos para siempre
bajo la ceremonia

 


Comienza en otoño
y en tiempos diferentes
Presurosa se agita en el ambiente
en la celebración
Los días son los cometas del rumor
los intrusos conocidos
hasta el desplazamiento de la inocencia

 

En la actitud
dejó la soledad y la humedad
para quedarse en la costumbre
Se da sorpresas
Espléndido en el prestigio
Mientras avanza en los actos
en las columnas de la casa
enredándose enredándose

 

El muñeco rechaza el cuerpo de la muerte
retorna surgiendo de la culebra
en forma de ángel
para tratar de apartar la mano del sueño
Se arrastra por el suelo
sobre las alfombras
y enrolla su cabeza en las patas de la mesa
Depositando la nostalgia en los floreros
ceniceros
en la caja de música
Se apodera del desorden
y ejerce cierta habilidad y hechizo

 


Desaparece con prestigio en los platos de arcilla
se ha visto deslizarse en las pinturas
con los personajes que aparecen en las fotografías
con el humo de la chimenea
Y rompe el descanso
las extrañas figuras
Con paso ligero y en la cola del caballo
Simplemente se da risa
Se fue a bailar con los peces en el agua
a Tahía

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