[33] MANOS

MANOS

Enrique Hernández-D’Jesús

joven corazón, verde lecho,
sus dedos están en el arroyo
él come la dulzura de las cerezas
de la miel amarga

Paul Hoover
Somos inocentes bestias, no nos queda otro remedio que liberar nuestra mente, gozar como lo hace el fantasma de la opera, seducir nuestras manos

Cuando somos transeúntes en cualquier avenida, en los muros de la ciudad, en los carteles desgarrados y en las frases escritas por las manos anónimas, el aire que baja frío de las montañas permite asistir a un espectáculo que nos mantiene bajo el hechizo de su influjo delirante.
O en José Lira Sosa
Déjame besar el aire tuyo
Déjame acariciar tus luminosos puntos negros
Permite reposar en mis manos tu larga cabellera
de cometa

 

 

 

…Sentí manos acariciantes
resbalar por mi cuerpo
o blancas piernas me enlazaron
en la piedad de su poder desierto.
Estuve ante los límites infranqueables
de la mujer,
en todas las discordias del corazón.
No sé dónde he estado.
Enrique Molina

Es percibir, comprender, gustar, animalar, soñar, convertirse en botella y luego en copa, y la copa en ratón (guayabo), y el guayabo en flor y la flor en mujer, y qué más quiere uno, si el mundo es así y se puede lograr compartir con la noche, la mesa, las manos, la mirada, el vino y el amor.
Se corta en cuatro las dos pechugas grandes de la amada. Se lavan con agua tibia, se escurren bien, y se les dan masajes con mantequilla. Se llena bien las dos manos de mantequilla suave. De mantequilla fresca y suave. Siga con cariño acariciándoles la piel. Cuando las sienta relajadas, felices, déjelas descansar por un rato.

Estoy esperando aquí un pedazo de la otra estación que se nos ha ido olvidando, así, entre las manos, parecido a la carta de amor escondida ya en el curso de los caños, un poco más adentro de Tucupita, que es como decir lo que nos importa y se nos hace presente como para hacer este pequeño ejercicio de amor y de nostalgias.
Luis Camilo Guevara
Detén el tiempo en tus manos
haz está noche perpetua
para que nunca se vaya de mí
para que nunca amanezca

…Reloj no marques las horas…
la letra de Cantoral que cantaba Lucho Gatica
Las piedras rotan. Llamadas lutitas, se forman cunas, se mueven y tienen la vida creada con las manos, volviendo a las formas lenticulares de la cordillera andina. La piedra es como la perla cuando se apropia de algo, se apropia del miedo que produce su esplendor.

 

Y se dice: Dios quiera que salga bien. Y agarre la agarradera para no quemarse las manos.

Como a ella no le da ir por un lugar que ir a otro, baila una Sevillana con garbo, con las palmas de sus manos.

Las descripciones de los pájaros.
La exuberancia de la realidad, y el cambio de la Coneja de color y de temperatura se ha macerado en sus manos. Entonces simplemente contémplela mientras arde de pasión a fuego lento.

 


Y lloremos un poco por lo que tanto fue…
por el amor sencillo, por la amada tan buena,
por la amada tan buena, de manos de azucena…

Corazón mentiroso! si siempre la amaré!
León de Greiff
EL CORAZÓN DE JAVIER VILLAFAÑE
-Seis meses de vida, coño, a un tipo que el corazón
le nace todos los días.
Quisiera vivir mucho más. Yo amo la vida,
yo amo la vida con estos ojos que
salen de mis manos.

Víctor Hugo diría:

De mí sólo quedaba el afán de saber,
un anhelo hacia el mundo de las cosas posibles,
un ansia de beber de las cosas que huyen,
aunque fuera en las manos fatales de un conejo.

 

El atún no es hombre ni mujer, es atún. Así que el trato debe ser más cuidadoso. Manosear, agarrar con sumo cuidado el cuerpo del atún. Somos un sueño imposible, la oportunidad se nos presenta. Aquí la olla no se detiene.

 

Agarre la muchacha y acaríciela. Trate de conquistarla con las manos. Déle vueltas y su vivencia y sabor responderán a la atracción total. Ver cómo la muchacha se ilumina y enciende sus perversas carnes en el fuego.

 

Pasional, de un espíritu absoluto, comprendía el drama interior y los sinsabores de la cotidianidad. El poeta que tocó con sus manos el amor de la palabra.

 

 

Regrese desde el fondo de millones de transmutaciones, hiera vertiginosamente a través del número infinito de las formas y de los estados de la naturaleza, para volver al fin a nuestras manos, pero siempre sin dejar de escapar: escapando; porque su verdadera persona es el vacío que deja al suprimirse; abstracto ya, trocado en desaliento.
Salvador Garmendia

 

Se lava bien las manos. Luego las hunde en una vasija con agua de rosas árabes. Agarra los cascos de guayaba y los va triturando, amasando, los va convirtiendo en polvo enamorado.

 

Con sus manos acaricia las aves que lo rodean
cubren al final del invierno su soberbísimo frío
El poeta echa humo por el licor que sueña.

 


Hágala hermosa
con su tacto
tóquela, tóquela y tóquela
Y cuando sienta el sentimiento
y suspire y se de cuenta que salió
del callejón de la amargura
Llénese las manos de miel
Marchan las estaciones en las manos de barro
El fondo del cielo está en su sitio
La simetría del gesto es el regocijo
Toda antigua condición se deja cautivar del límite


Los vientos fuertes
se endurecen en mi casco
navegan barcos noches
todas las regiones se pegan
las manos se tocan sobre el vidrio
Santa Lucia lleva en sus manos el plato con los ojos
abundantes de fuego y de incienso
Mágico acto religioso acto mágico-religioso
Por la ventana entra El sol
Y de confusión en confusión la belleza siguió andando. Los pájaros volaron, la influencia rectilínea de los sentimientos inventaron el bolero y circunstancias misteriosas formaron tempestades y el simbolismo inquietó los profundos encantamientos y las meditaciones, y así fue que de un apretón de manos volvía a establecerse el tiempo necesario para los soñadores.

 

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