[26] Luisa RICHTER

Luisa RICHTER

 “SU GENTE” PREPARA ESTE MUCHACHO EN LOS GUAYABITOS

Enrique Hernández-D’Jesús


En su pintura están el espacio y los planos. Siempre los retoma hacia el horizonte. Rompe la perspectiva del espacio. El ojo está  en ese proceso de ver lejos, donde la mirada va hacia el plano con el gesto. Otras veces produce una confrontación real sin ilusión; la lejanía es ilusión, la materia de su pintura es el plano; las ilusiones en la tercera dimensión. Ella juega con la ilusión, la rompe. Kurt Leonarht se lo dijo: su obra es muy dialéctica porque en ella siempre surge este proceso.

Aparece la memoria. Uno de sus cuadros se llama “Caminando en Sueños”.

Cuando hay un resorte de actividad en ella, empieza a pintar; así llegan sus cuadros, sus retratos con mucha fuerza y capacidad de creación. Es un narcisismo necesario.

El retrato es una casualidad por el contacto con la persona. Siempre ha tenido equilibrio y discrepancia, una necesidad de encontrar su centro en lo místico y en el mundo abstracto, un mundo subterráneo naturalista que la persigue. Con sus realidades interiores crea atmósferas. Retratos con el nerviosismo hombre-hombre, entre búsquedas de seres en los espacios, en el abstraccionismo lírico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para Luisa La Pintura es como la Cocina. Ella cree mucho en el gusto de la vida. En la cocina el procedimiento, también de artesanía por su asociación y sensualidad, tiene impresiones estéticas. Luisa me recuerda que Joseph Beuys estaba en el patio de su casa con una cantidad de coli-nabos; él les cortaba la concha con una cara muy trascendente y decía que cada proceso es plástica,  después de cortarlos y meterlos en la olla. Es la ética, la acción de producir algo para los demás. Un procedimiento, una posibilidad de dar.

Beuys es fetichista con el conejo; él dice que el conejo es el símbolo de la bondad y con sus ganas de reputación, es muy parecido al hombre. Su forma de esconderse en la oscuridad, en las hojas de la tierra, es en el fondo, el subconsciente del hombre.

Luisa cree en el hecho. Ella cree en la confrontación intelectual; busca capas de introspección. Esto produce dentro de la exploración del ser, el camino que puede ser ilusión, que puede ser respuesta y escarba la vida en sí. Preguntas que uno se hace y no hay respuestas científicas, congruentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS INGREDIENTES:

6 Ajos, Aceite de Maíz, 2 Cebollas Grandes, 1 Ajoporro, Hojas de Acelga Lavadas y Hermosas, Salsa Soya Tamari, 1 Lomo Embuchado, 13 Pepas de Pimienta Negra, Perejil, Cilantro, Hierbas Aromáticas, Pimienta Blanca, ½ Muchacho Redondo, 1 botella de Vino Blanc de Blanc de Burdeos y Hongos Crudos.

LA PREPARACIÓN:

Machaque los ajos con cáscara y póngalos a sofreír en el aceite de maíz, en una olla curada de hierro. Cuando estén dorados, sáquelos y bótelos. Después corte las cebollas en ruedas finas y el ajoporro en tres partes, haciéndole luego cortes alargados y sofría todo en el aceite. Cuando sienta el color ocre -la abstracción lírica- dele vueltas a la paleta de la imaginación y corte las hojas de acelga con las manos en siete pedazos cada una.  Mueva con una cuchara de madera.

El espacio aparece con sus paisajes; se crean tensiones; cambia y se encuentra de diferentes maneras con sensaciones, anunciando gestos. La intimidad permanece en la memoria.

Agregue salsa de soya Tamari; ahí los blancos crecen en la zona de los grises cálidos y fríos. Es el collage: fragmentos de espacios y tiempos, escrituras.

Añada un trozo de lomo embuchado cortado por la mitad horizontalmente. Se ligan los cuerpos y llegan las gentes, lo esencial de ellos, desnudos en los espacios ambiguos. Es la experiencia del espacio. Es una necesidad de retratar.

Trece pepas de pimienta negra en grano: ¿Es Expresionismo?, ¿Nueva Figuración?. La pimienta da algunas ideas de la realidad: la impresión, el lenguaje con sus contenidos y claves.

Un manojo entre perejil y cilantro -bien picaditos- se sucede en el inconsciente, así como un poco de hierbas aromáticas y pimienta blanca.

arte
condensador y transformador
de la luz y el movimiento
del espacio y el tiempo,
del calor y el sonido,
de la sensibilidad
y la realidad
está en todas partes.
Corresponde a su definición
el que no deja probar sin contradicción
arte es una técnica
cuya función es
irrealizar y crear realidad,
ambos en uno.
Hace viable la vida
y da existencia al devenir,
capta lo que ni números
ni conceptos pueden captar:
la transparencia del mundo sensorial. (Luisa Richter)

A este collage agréguele el muchacho redondo y el vino blanco; aromatiza la carne con placer y cierto agrado de su gusto. Así, llega a la vida más elevada como en el poema de Hölderlin:

…Otórgale a su espíritu nuevas vestiduras
En su interior, y así contempla la verdad,
Y el más alto sentido, y las más singulares preguntas.
Puede así el hombre conocer entonces el secreto de la vida.
Nombrar su meta lo más alto, lo más elevado.
Saber que uno es el sentido de la humanidad y de la vida…

Tape la olla bien, muy bien, agregándole antes trocitos de hongos crudos. Deje cocinar por una hora y media. Vemos la sensibilidad, la representación que nos lleva a comprender lo intuitivo con su propio sistema de expresión y crítica sobre ella.

Saque la carne y córtela en ruedas, vuélvala a su salsa y déjela cocinar por una hora a fuego medio.

 

 

Este plato se come caliente. Acompáñelo de un arroz preparado con agua de espinacas y rodeado de las mismas, pasadas al estímulo de una mantequilla derretida y caliente. Estas hojas darán vueltas. Un leve paso de pimienta blanca y un toque de comprender la repetición, el mundo lejano donde los seres permanecen en silencio y aparecen pálidos, grises, llenos de situaciones extrañas, diferentes, tratando de ser originales. La repetición no es original, se repite.

 

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